El Tren de Alta Velocidad Al Boraq: Viajando por Marruecos a 320 km/h
Nunca olvidaré la sensación de incredulidad cuando vi por primera vez el elegante tren blanco y rojo deslizarse en la estación de Rabat Agdal. Después de años viajando por Marruecos en autobuses que zigzagueaban por carreteras de montaña y taxis compartidos donde negociar el precio era parte de la aventura, ver este coloso moderno parecía casi surrealista. Era 2019, y Marruecos acababa de inaugurar el Al Boraq, el primer tren de alta velocidad no solo del país, sino de todo el continente africano. Lo que antes me tomaba casi cinco horas entre Tánger y Casablanca, ahora lo haría en poco más de dos.
Una Revolución Sobre Rieles
Subir al Al Boraq es como entrar en una cápsula del tiempo que te transporta directamente al futuro del transporte marroquí. Los asientos son cómodos, amplios, con enchufes USB para cargar el móvil (algo que agradecí infinitamente después de una mañana fotografiando la medina de Tánger), y lo más sorprendente: el tren es silencioso. Recuerdo estar mirando por la ventana, viendo cómo los campos de olivos y las pequeñas aldeas pasaban cada vez más rápido, cuando me di cuenta de que habíamos alcanzado los 300 kilómetros por hora y apenas lo sentía.
Lo que más me impresionó fue la puntualidad. Llegué a la estación de Casa-Voyageurs exactamente a la hora programada. En un continente donde los horarios suelen ser más bien «orientativos», esto era revolucionario. Un taxista local me comentó más tarde, con una mezcla de orgullo y asombro: «Ahora los marroquíes estamos aprendiendo lo que significa la puntualidad europea, pero con nuestro toque africano».
La Experiencia de Viajar en Primera y Segunda Clase
He viajado en ambas clases y te puedo contar las diferencias. La primera clase es más espaciosa, con asientos tipo 2+1 (dos asientos a un lado del pasillo, uno al otro), mientras que segunda clase tiene configuración 2+2. Honestamente, para trayectos de dos horas, segunda clase es más que suficiente y cuesta aproximadamente entre 100-150 dirhams (10-15 euros) dependiendo del destino, mientras que primera puede llegar a 200 dirhams.
En uno de mis viajes, coincidí con una familia de Kenitra que iba a visitar a unos familiares en Casablanca. La madre me ofreció pasteles de almendra caseros mientras me contaba emocionada que era la primera vez que viajaban en el tren rápido. «Antes teníamos que salir muy temprano y el viaje nos cansaba todo el día», me explicó. «Ahora podemos desayunar tranquilos en casa y llegar frescos». Ese tipo de conversaciones espontáneas, esa hospitalidad genuina, es lo que hace que viajar en Marruecos sea tan especial, incluso en un tren ultramoderno.
Las Estaciones: Mezcla de Tradición y Modernidad
Las estaciones del Al Boraq son obras arquitectónicas en sí mismas. La de Rabat Agdal, por ejemplo, combina líneas contemporáneas con elementos de diseño tradicional marroquí: verás arcos que recuerdan a los de las mezquitas, mosaicos geométricos en las paredes y una iluminación que crea juegos de luz similares a los de los riads antiguos.
Un consejo práctico: llega con al menos 30 minutos de antelación. Aunque el proceso de embarque es más rápido que en un aeropuerto, hay controles de seguridad (ligeros, pero existen) y las estaciones son grandes. La primera vez casi pierdo mi tren porque me quedé admirando la arquitectura de la estación de Kenitra y perdí la noción del tiempo. Las pantallas digitales muestran la información en árabe, francés e inglés, así que orientarse es fácil incluso si no hablas árabe o francés.
Conectando las Perlas del Reino
La línea actual conecta Tánger con Casablanca, pasando por Kenitra y Rabat, pero hay planes de expansión hacia Marrakech y otras ciudades. Para mí, este tren ha sido un cambio de juego total en cómo planifico mis viajes por Marruecos. Antes evitaba ciertos itinerarios por el tiempo que implicaban los desplazamientos; ahora puedo desayunar un msemen recién hecho en el puerto de Tánger, trabajar dos horas en Rabat, y cenar pescado fresco en el Puerto de Casablanca, todo en el mismo día.
Recuerdo especialmente un viaje al atardecer desde Casablanca hacia Rabat. El sol se ponía sobre el Océano Atlántico, tiñendo de naranja y rosa las playas que bordeábamos. Dentro del vagón, un hombre mayor leía el Corán en voz baja, una joven con hijab trabajaba en su portátil, y un grupo de estudiantes reía mientras compartían fotos en sus móviles. Esa imagen capturaba perfectamente el Marruecos actual: un país con un pie firme en sus tradiciones ancestrales y otro avanzando decididamente hacia el futuro.
Consejos para Tu Viaje en el Al Boraq
Compra tus billetes con antelación a través de la web de ONCF (la compañía nacional de ferrocarriles) o en las estaciones. En temporada alta, especialmente durante Ramadán o en verano, los trenes se llenan rápidamente. Si compras online, puedes recoger tu billete en las máquinas automáticas de la estación usando el código de reserva.
El vagón de cafetería ofrece bocadillos, café y refrescos a precios razonables (un café cuesta unos 10 dirhams). Sin embargo, te recomiendo hacer como los locales: prepara algo antes de subir. En los alrededores de las estaciones siempre hay panaderías donde puedes comprar un bocadillo fresco por 15-20 dirhams.
Si viajas con equipaje grande, hay espacios específicos para maletas al inicio de cada vagón. No te preocupes, son amplios y seguros. He visto a viajeros con maletas enormes acomodarse sin problemas.
Más que un Tren, un Símbolo
El Al Boraq (nombre que viene del corcel alado que, según la tradición islámica, transportó al Profeta Mahoma en su viaje nocturno) representa algo más profundo que un simple medio de transporte. Es un símbolo del ambicioso proyecto de modernización de Marruecos, de su aspiración de ser un puente entre África y Europa, entre tradición y progreso.
La última vez que viajé en él, una anciana sentada frente a mí miraba por la ventana con lágrimas en los ojos. Su nieto me explicó que ella había nacido en un pequeño pueblo cerca de Tánger y jamás imaginó que vería algo así en su país. «Mi abuela dice que esto es el futuro que soñaron para nosotros», me tradujo con orgullo. En ese momento entendí que el Al Boraq no solo acorta distancias geográficas, sino que también conecta generaciones, sueños y posibilidades.
Viajar en este tren es experimentar el Marruecos del siglo XXI sin perder la calidez humana que hace de este país un lugar tan especial. Es sentir que estás siendo testigo de un momento histórico cada vez que el tren acelera y el paisaje se convierte en un borrón de colores ocres, verdes y azules.
Consejos Adicionales:
- Reserva con tiempo: Los fines de semana y festivos se agotan rápidamente.
- Descarga la app ONCF: Te permite consultar horarios, comprar billetes y recibir notificaciones en tiempo real.
- Combínalo con trenes convencionales: Para destinos como Fez o Marrakech, puedes hacer transbordo en Casablanca a trenes tradicionales, creando así un itinerario completo por el país.
Mejor época para visitar:
El Al Boraq opera todo el año, pero si quieres disfrutar del paisaje, la primavera (marzo-mayo) y el otoño (septiembre-noviembre) ofrecen las vistas más espectaculares, con campos verdes y temperaturas agradables. Evita viajar durante las horas punta del viernes por la tarde, cuando muchos marroquíes viajan para el fin de semana familiar.